domingo, 30 de septiembre de 2007

El jugador de baloncesto

Había una vez un chico que vivía con su padre al que le encantaba el baloncesto. Desde muy pequeño le había apasionado ese deporte, y pertenecía al equipo de la escuela aunque siempre estaba en el banquillo de suplente. Aún así, su padre asistía a todos los partidos y le animaba siempre desde la grada. El muchacho creció y fue a la universidad, donde se apuntó en el equipo de baloncesto. Si le cogieron fue más por su ánimo contagioso que por su forma de jugar. Llamó a su padre cuando se lo anunciaron y se alegraron los dos.

Después de una larga temporada bastante buena en la que no salió a jugar en ningún partido, llegó la final en la que se decidiría si el equipo de su universidad ganaría o no. Ese día por la mañana, durante el entrenamiento, se le acercó el entrenador al muchacho y le dijo muy bajito:
- Verás, chico, es un poco difícil de decir, pero… tu padre ha muerto esta mañana. Acaba de llegar un telegrama.
El chico trago saliva y comenzó a temblar. El entrenador le abrazó y le dijo:
- Hijo, tómate la tarde libre y no vengas al partido de esta tarde. Lo siento mucho.
Y se fue.

Por la tarde el equipo no jugó muy bien. Durante la primera parte del partido apenas encestaron, y el otro equipo era muy bueno. Iban perdiendo por 40 puntos en el descanso, cuando de repente entró el chico en el vestuario y le dijo al entrenador que quería salir a jugar. El entrenador le dijo que no, pues no quería que su peor jugador saliese al campo.
- Por favor, entrenador, déjeme salir una vez. No le defraudaré. Necesito jugar este partido.
El entrenador al final accedió, pues el muchacho le daba pena. "Seguro que aún está afectado por la muerte de su padre", pensó.

El chico salió y comenzó a hacer unos pases increíbles y a meter canastas imposibles. Todos los espectadores estaban asombrados de ver al joven del banquillo, que jugaba como el mejor. Hasta el entrenador estaba admirado, pues no sabía de donde sacaba semejantes fuerzas y ánimo para jugar de ese modo. Faltaban dos minutos para el final del partido, y el muchacho sin ayuda de nadie había conseguido recuperar los puntos y empatar. En el último minuto, metió la canasta que les dio la victoria. El público, los jugadores y el entrenador comenzaron a aplaudir a rabiar, y al muchacho se le vio feliz.

Al finalizar el partido, se fue a una esquina del vestuario, solo. El entrenador se le acercó y le felicitó diciendo:
- Has jugado estupendamente. ¿Cómo es que hoy hiciste todas esas canastas en el campo? Nunca habías jugado así.

- Usted sabía que mi padre había muerto esta mañana, pero, ¿sabía usted que era ciego? - dijo el muchacho levantando la vista-. Cuando venía a los partidos lo hacía para alentarme, pero no me veía. Hoy era el primer día que podía verme jugar, y yo le quería demostrar que podía hacerlo.

6 comentarios:

Rick dijo...

GRACIAS POR ESTA LECTURA ....MUY BUENA

ÓNIX dijo...

Wow... La verdad es que es muyyy buena...

victor l muscatt t dijo...

buenas terdes profesora carolina. de lo general a lo espasifico al analisar todas y cada una de las lecturas de refleccion evidenciamos las grandes fallas que tenemos nosotros la especie humana con respecto a los problemas y por asi decirlo las pruebas que diariamente se nos presentan en este sisteme tan complejo y dinamico llamado mundo sin considerar que dichas pruebas son trasfondos que siempre dejaran una muy util enseñansas recordando pues que la especie humana es el unico animal de esta larga cadena de super vivencia que siempre chocara con la misma piedra una dos y tres veces hasta el punto mismo que aprenda de ese "choque "y opte por mecanismos necesarios para no "chocar"de nuevo semanticamente hablando.especificamente con respecto al tema elejido me parecio super interesante ya que aqui se vio con los ojos del alma y no con lo que solemos ver la mayoria...victor luis muscatt tapias seccion 101 nocturno adm. de desastres

jisel luna dijo...

El Jugdor de Baloncesto

Mucha veces en la vida existen seres humanos capaces, con muchas virtudes y cualidades, pero no le dan la oportunidad de demostrarla y mas aun de explotar dichas cualidades, sin embargo, basta solamente que se presente una minima oportunidad para asì demostrarlas, y de hecho si la aprovechan bienes a si sera el caso que ni siquiera existieran limitaciones ni incapacidades fisicas que puedan impedir si en verdad se es poseedor de una gran virtud.

Jisel Luna
8773678
Seccion 101 Nocturno
Administraciòn de Desastres.

cesar anozla dijo...

Poe el cariño y amor verdadero es que muchas veces podemos arcanzar las cosas que vemos lejo, es la fuerza mas grande sobre la fas de la tierre el verdadero amor ya sea por los padre parejas o hijos pero cuando el amor es sincero es cierto que no hay fuerza mayor en la tierra que esa, esa historia es muy parecidad a la de maichael jordan, y las de muchas personas que en se esfuerzo lo han hecho por un ser querido.

Anónimo dijo...

excelente lectura, me llego al corazon, muchas gracias, sigan asi